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Colonias francesas en la provincia de Tucumán

Francia y Tucumán

Artículo publicado en el Diario La Gaceta, Tucumán, el Sábado 15 de Julio de 1989 - Un aporte de Silvia Mouz

La influencia política y cultural de la Revolución Francesa llegó a esta tierra a través de prominentes figuras.

A dos siglos del estallido de la Revolución Francesa, el mundo entero conmemora todo lo que significó para la historia de la humanidad. Nadie ignora que la democracia política reconoce su partida de nacimiento en ese acontecimiento, que nació como rebelión del pueblo contra injusticias milenarias, e insistió en reivindicar al hombre como centro de la sociedad. Fue así, sin duda, uno de los grandes aportes que Francia ha realizado al mundo contemporáneo, y es por ello que el bicentenario se convierte en ocasión propicia para revisar la presencia y la influencia francesa en general.

Tucumán, a pesar de su alejamiento geográfico, recibió, desde los primeros años posteriores a la Revolución, la influencia espiritual y material de la colectividad de ese origen. Ya en el Ejército del Norte, junto a Manuel Belgrano, venía por ejemplo, un oficial revolucionario, el coronel Emidio Salvigny, condecorado en las guerras napoleónicas y que luego se afincaría en Tucumán. Llegaban además, a pesar de las cortapisas oficiales, los libros de los pensadores de la Revolución, cuya presencia puede detectarse a través de los inventarios de las testamentarias.

Después, todo el siglo XIX está mostrando, con frecuencia acusada, la presencia de franceses en una notable cantida de nuestras actividades básicas, por ejemplo. Los comienzos de la educación en Tucumán están singularmente ligados a ellos. Fue el ingeniero francés Felipe Bertrés quien inició en 1826, con la Escuela de Lancaster, una primera experiencia educativa de nivel moderno entre nosotros. Franceses fueron -Edmundo Buessard, Felisberto Pelissot, Juan Eugenio Labougle- los iniciadores de nuestro primer colegio secundario, el San Miguel, que en 1858 se puso a cargo de Amadeo Jacques. Durante cuatro años, este talentoso universitario -ex-profesor de la Universidad de París y exiliado por sus ideas renovadoras-, viviría entre nosotros, educando a las figuras locales de la Generación del Ochenta, junto con su compatriota Alfredo Cosson.

En los años siguientes, otro francés, Paul Groussac -como periodista, como profesor del Colegio Nacional, como director de la flamante Escuela Normal, como funcionario- llena la escena cultural de esta provincia donde residirá más de una década y cuya primera historia integral, el "Ensayo histórico sobre el Tucumán", de 1882, viene a ser el más significativo tributo que paga a su hospitalidad. Antes de que concluya el siglo, hará pie en Tucumán la congregación de los Padres Lourdistas, todos franceses, en cuyo Colegio Sagrado Corazón se educarán, desde 1900, varias generaciones de dirigentes.

El azúcar

La industria azucarera también debe mucho a Francia en sus orígenes. Franceses fueron los que instalaron las primeras máquinas a vapor en el ingenio Baltazar Aguirre, en Floresta; Luis Dode y Julio Delacroix, constructor también este último del primer molino hidráulico local y una fantástica obra de ingeniería para 1871, el puente sobre el Río Salí. Después llegarían los fundadores de ingenios: Juan Nougués (San Pablo, 1832), y de allí en adelante Evaristo Etchecopar (Lastenia), Clodomiro Hileret (Lules y Santa Ana), Jorge Vergnés (Santa Bárbara), León y Carlos Rougés (Santa Rosa). Las grandes fincas y las curtiembres están llenas de apellidos franceses: los Apestey, los Barquet, los Mothe y tantos más, en diversas zonas de la provincia.

Nuestra iglesia Catedral fue diseñada por un francés -también exiliado revolucionario- el ingeniero Pedro Dalgare Etcheverry, y la decoró un compatriota, Félix Revol. Fueron franceses el primer historiador de la economía local. Alfredo Bousquet (autor del "Sistema rentístico de la provincia de Tucumán", 1878); el gran teólogo, formador de la conciencia de varios gobernantes, Fray Angel María Boisdron, domínico, y dos de los grandes médicos de Tucumán en el siglo pasado, los doctores Víctor Bruland -ex cirujando del sitio de Montevideo- y Carlos Nanterne.

Hasta hubo un francés gobernador por breves días, don Juan Bautista Bergeire, en 1838. Y, ahondando en las genealogías, es posible encontrar referencias tan curiosas como que el ingeniero Toussaint François De Chazal, radicado en Tucumán a fines del siglo XIX, contaba entre sus ancestros nada menos que a Flora Trsitrán, conocida en la historia por ser abuela del pintor Paul Gauguín y, a la vez, sobrina carnal del general realista Pío Trstán, batido por Belgrano en la memorable batalla del 24 de Setiembre de 1812.

Francia ha estado presente, entonces, en muchos aspectos de la vida de Tucumán desde tiempos más que lejanos. El bicentenario de la Revolución Francesa resulta, así, también una fecha con significación social.

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